Los Rai se diferencian en muy diferentes sub-etnias con más de 28 lenguas maternas distintas. Pero todos practican la religión Kirat (anterior al budismo y al hinduismo) a través del Mundhum que es un sistema filosófico y cosmogónico que ordena cada acto de sus vidas. El Mundhum no tiene escritos, solo se transmite de manera oral; por ello se han ido perdiendo mucho de sus conceptos ancestrales, o se han ido contaminando por el budismo y el hinduismo. La cultura Kirat se desarrolla desde tiempo inmemorial en las áreas en torno al Everest que es considerado/a la gran deidad femenina, madre de todas las religiones y dioses. El “cielo Kirat” está allí, en las faldas de la montaña. Los ritos de paso a la otra vida son complejos y muy interesantes.
Para los Rai cuando un niño/a muere el chamán del pueblo, si es poderoso, interpreta ciertos signos y puede convertir al niño o a la niña fallecidos en dioses ya del valle (del pueblo) ya de las montañas. A veces los niños llegan a ser dioses porque han muerto asesinados, desatendidos o mal tratados por sus padres. En los pueblos les elevan altares y se les hacen ofrendas y sacrificios anuales, se les practica culto. Resulta que los Rai consideran que los niños dioses de las montañas pueden aparecerse en sueños cuando uno está en las grandes alturas de los Himalayas. Uno de los efectos del mal de altura es el insomnio y los sueños extraños. Mediante el comportamiento alegre o enfadado de los niños dioses de montaña en el sueño, advierten del riesgo que el durmiente corre por estar allí, te van a proteger o no.
Estando en altura acampados a los pies de un glaciar inmenso, Bhowan soñó que unas niñas se le aparecían: no interfirieron con él, ni le miraron ni le hablaron. Solo jugaban entre ellas muy felices. Él lo interpretó como un buen augurio.